Filtro de partículas y medioambiente: una relación muy estrecha

El filtro de partículas o DPF es el sistema con el que cuentan los coches con motores diésel para convertir las partículas que generan en dióxido de carbono. El filtro de partículas se ubica en el tubo de escape y suele ser, desgraciadamente a menudo, objeto de robo.

¿Qué es  y para qué sirve el filtro de partículas? 

Como hemos apuntado el filtro de partículas está situado en el tubo de escape de tu coche. Este dispositivo de paredes porosas es el encargado de retener la mayoría de partículas que genera el motor diésel de tu coche.

¿Qué pasa con las partículas que retiene? Muy fácil. Cuando el  testigo da alarma de que el filtro está muy sucio, el mismo coche por pirolisis (como algunos hornos de las cocinas)  las quema aumentando el calor hasta los 500 o 550 grados.

 Como conductor, sólo puedes percatarte de esta función si el coche dispone de un display en el cuadro del coche que lo indique. También es cierto que, prestando atención al ruido del motor se puede detectar, o si te fijas en un ascenso puntual del gasto de combustible.

Estos periodos de regeneración particular se suelen producir entre los 400 y 800 kilómetros.

¿Cómo hacer que tu coche diésel contamine menos? 

Si tienes un coche diésel, la única manera de que contamine menos es manteniendo el filtro de partículas del tubo de escape bien limpio. Llévalo a una revisión periódica a tu taller

En el año 2006 entró en vigor la normativa Euro 5 y empezó a estandarizarse el eso del filtro de partículas. En la normativa siguiente, Euro 6 de finales del 2105, se convirtió en obligatorio su uso en vehículos diésel.

Las normativas Euro promueven que todos los vehículos nuevos reduzcan sus emisiones contaminantes y partículas en suspensión en pro de una reducción de las emisiones de CO2 que tan dañinas resulta para el medio ambiente.

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