Motor eléctrico para coche: ¿Cómo funcionan y qué tipos hay?

Muy probablemente, podría darse la situación de que vayáis paseando en familia y vuestros hijos se queden perplejos al ver un coche eléctrico. No hay ruido, no hay olor. En ese punto te preguntan: ¿Por qué no huele a gasolina?. Desde Seguros Catalana Occidente te explicamos cómo funciona un motor en un coche eléctrico.

¿Cómo funciona un motor en un coche eléctrico?

Si observamos la propia mecánica, en su interior podemos ver que su funcionamiento es mucho más sencillo que el de un motor térmico. Al contrario que los motores que funcionan por combustible en los que la energía se da por explosión, en estos el movimiento se produce gracias a interacciones electromagnéticas.

Las partes de un motor eléctrico de coche son, además del propio motor, el sistema regulador (formado por el bloque electrónico de potencia, inversor, rectificador, transformador y controlador) y el reductor de velocidad y diferencial. Todo ese engranaje del motor eléctrico, para funcionar, necesita de baterías. El controlador es el encargado de absorber la energía de las baterías para transportarla hasta el motor. De esta manera, al presionar el acelerador, se activan a la vez las resistencias encargadas de transmitir la señal al controlador. La función de éste es la de calcular la energía que necesita el motor para funcionar. Dependiendo de cuánto pulsemos el acelerador, el controlador es capaz de gestionar distintos niveles de potencia. Es decir, que si pisamos más fuerte, gastaremos más batería.

Tipos de motores eléctricos para coches

Los motores eléctricos pueden ser de Corriente Continua (DC o Direct Current, en inglés) o de Corriente Alterna (AC). Teniendo en cuenta esto, podemos hablar de cuatro tipos de motores en coches eléctricos.

Motor Asíncrono o de Inducción (AC)
Este tipo de motores cuentan con una característica principal: el giro del rotor no va a la misma velocidad que el campo magnético que produce el estator. Este motor es ideal si buscas un coste bajo, poco ruido o vibraciones y, además, un motor fiable y de la máxima eficiencia.

Motor síncrono de imanes permanentes (AC)
Estos motores tienen un alto rendimiento, se controla la velocidad fácilmente y cuentan con poco peso y tamaño. En este caso, la velocidad del rotor, que es constante, sí corresponde con la del campo magnético producido por el estator. Pueden ser de flujo radial o flujo axial, dependiendo de la posición del campo magnético de inducción. Si la posición es perpendicular al eje de giro del rotor, hablaremos de flujo radial. Estos son los más utilizados. Sin embargo, los de flujo axial (posición paralela al eje) tienen la ventaja de que pueden ser integrados en la propia rueda del vehículo.

Motor síncrono de reluctancia conmutada o variable (AC)
Estos motores son robustos, cuentan con un alto par y su coste es bajo. Sin embargo, tampoco tienen mucha potencia. No necesitan escobillas ni imanes permanentes. En este caso la corriente se conmuta a través de las bobinas creando un campo magnético giratorio. Por su parte, los polos del rotor se atraen por el campo magnético y crean un par que lo alimenta.

Motor sin escobillas de imanes permanentes (DC)
Suelen utilizarse en vehículos híbridos. Funcionan a través imanes permanentes localizados en el rotor y que se alimentan secuencialmente de cada fase del estator. Su precio es alto y tienen poca potencia pero sí cuentan con ventajas como su alta robustez, nulo ruido y que no necesitan mantenimiento. Habitualmente, se conocen como “brushless”.

Este tipo de coches eléctricos, por contar con una mecánica y una serie de características que los hacen diferentes a los de combustible, necesitan también de un seguro a su medida, un seguro de coche eléctrico que permita tener la máxima cobertura en caso de avería eléctrica o cualquier otro percance.

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